Técnica: Pintura
Año: 2026
Esta obra nace de una reflexión sobre la transformación después de atravesar una enfermedad. La figura femenina habita un límite: no sabemos si se está convirtiendo en piedra o si, por el contrario, la piedra está comenzando a transformarse en mujer. Esa ambigüedad es parte de la obra. Las grietas que recorren su piel representan las marcas que dejan aquellas experiencias que nos transforman. Son cicatrices, pero también son aberturas: por ellas entra la luz dorada. No buscan ocultarse ni ser borradas; forman parte de una historia que también puede contener belleza, fuerza y reconstrucción. Las serpientes evocan a Medusa, una mujer convertida en símbolo de poder y protección. Su presencia reivindica la fuerza de lo femenino y acompaña a la figura como una extensión de su propia potencia. La obra plantea una pregunta: ¿qué sucede cuando sobrevivir no significa endurecerse? Tal vez no necesitamos convertirnos en piedra para resistir. Tal vez podemos conservar nuestra sensibilidad, nuestra belleza y nuestra fuerza, y permitir que aquello que nos quebró sea también el lugar por donde entra la luz. Imagen del cuadro y comprobante de pago en adjunto.