Técnica: Fotografía
Año: 2026
Entonces, la lucha se hizo carne y presencia. La mano ya no se ocultó; se alzó abierta, blanca por la entrega, sosteniendo en la palma la herida y la fuerza. Ese nudo rojo y visceral, símbolo del dolor, la cirugía y las cicatrices, dejó de ser una condena para convertirse en un estandarte. En el centro de la palma quedó impresa la marca de la batalla: el testimonio vivo de quien ha mirado de frente a la enfermedad, ha atravesado la tormenta y ha decidido, con el alma al descubierto, aferrarse a la vida.